Terapia familiar | Bienvenidos a la adolescencia!!
Soy terapeuta colegiada, especializada en Terapia individual, familiar y de pareja. Utilizo técnicas y conocimientos de diversas perspectivas psicológicas.
psicóloga, terapia familiar, terapia de pareja, terapia individual, terapia on-line, terapia en sitges, psicoterapia breve, centro de psicologia, terapia breve, psicoterapia individual, centro de psicoterapia, psicologos en sitges, terapia de constelaciones, sicologos, terapia de familia, psicologo para adultos.
40990
post-template-default,single,single-post,postid-40990,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-1.5.1,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-4.4.4,vc_responsive
 

Bienvenidos a la adolescencia!!

Bienvenidos a la adolescencia!!

A algunos no os atraerá el título de este artículo, pero a otros….Y es que los padres de adolescentes o preadolescentes (a veces los límites están difusos) sabemos que cuando uno de nuestros hijos o hijas entra en ese periodo del ciclo vital la familia se convierte en….una familia adolescente!!! Al igual que los púberes que están pasando esta etapa llena de transformaciones, el resto de miembros debe también ajustarse, comprender, habituarse y, sí, asumir el chaparrón de cambios que acompañan.

 

Para los padres, vivir con adolescentes no es que se haga difícil, pero uno a veces se encuentra desubicado. No sabe que decir, que hacer; si no hacer caso a sus retos, si dar la charla, si abrazar….madre o padre, no sabréis lo que quieren…pero es que ellos tampoco! Los adolescentes se encuentran en ese periodo en el que no son ni niños ni adultos. Intentan imitar a los adultos para saber como deben comportarse, pero no los dejamos porque aun los vemos niños. Eso los confunde aun más. Si los empujamos a actuar como “grandes” se sienten perdidos porque no quieren dejar su “infancia” y no saben como hacer. Y ahí entramos en ese círculo del “ya eres grande, compórtate como tal…..pero que te has creído si todavía eres un niño!!!”. En fin…. para no estar perdido!

 

La adolescencia, a mi modo de ver, es por un lado un período de duelo. Duelo por perder la niñez y la seguridad con la que uno se mueve sabiéndose observado y protegido. Como toda etapa de duelo, pueden darse momentos de tristeza, de rabia, de dolor, de rebeldía, de dependencia….Hasta finalmente aceptar lo que se fue y abrir los brazos a lo que viene. Pero, por otro lado, también es un periodo lleno de retos, de aventuras, de aprendizajes, de alegrías, de oportunidades y de crecimiento.

 

Como madres o padres, deberíamos tener en cuenta que:

 

La adolescencia es un período de cambios biológicos que afectan a todo el organismo; pensemos que las hormonas inciden en las emociones y de ahí los cambios de estado tan habituales en los adolescentes. Ahora se muestran desafiantes e impulsivos, ahora mimosos o tristes.

 

A nivel psicológico, es un periodo de búsqueda de identidad, de saber quienes son; una etapa en la que hay que encontrar coherencia entre sus aspiraciones y las percepciones que tienen de sí mismos. Necesitan también probarse, comprobar experimentando que pasa si hago lo que mis padres me han dicho que tengo que hacer o que ocurre si precisamente hago lo que me han prohibido. Y en esa búsqueda de afianzar su identidad, empiezan a generar sus propios valores y creencias, a rechazar aquellos que les han transmitido y que no se acoplan a su percepción del mundo, a quedarse con aquellos con los que se sienten identificados. De ahí los cambios de actitudes, la rebelión contra lo que les viene impuesto por la familia y la sociedad. Están haciendo de científicos en la experimentación de su propia vida, así que un poco de rebeldía es sano y “normal”.

 

A nivel social, el grupo de iguales adquiere más relevancia. El adolescente se siente observado por el mundo, le importa su aspecto y formar parte del grupo. Sus padres, su familia, sus referentes hasta ahora, pasan a un segundo plano y se sienten más comprendidos por los amigos.

 

Estos cambios son evolutivos, positivos y necesarios para que nuestros hijos crezcan y empiecen a introducirse en el mundo de los adultos. No son un desafío a los padres, no son una falta de consideración, son una forma natural y sana de empezar a tomar las riendas de su vida, cosa que como padres debemos permitir y fomentar. Podemos seguir haciendo de guías, de consejeros, pero son ellos los que deben empezar a tomar responsabilidades y decisiones y nosotros acompañarlos y apoyarlos.

 

Algunos consejos para mejorar las relaciones con los adolescentes:

 

En vez del “yo tengo más experiencia que tu, así que haz lo que te digo…”, frases como “…tu tomas tus decisiones, pero si yo fuera tu…., pero tu mismo” pueden ayudar a mejorar la convivencia.

 

No reaccionar a sus gritos o provocaciones con más subidas de tono de voz es una manera de enseñarles que hay otra forma de comunicar. No podemos exigir comportamientos si nosotros no los hacemos.

 

Tampoco queramos ser sus “colegas”. Somos sus padres, no sus amigos. Pongámonos en el lugar que nos toca!!

 

Permitirles intimidad, no querer saber en todo momento que les pasa por la cabeza o que hacen. Tienen que sentir que confiamos en ellos. Cómo si no van a confiar en sí mismos!

 

Apoyémosles en sus sueños y proyectos, dejemos que comentan sus propios errores…y olvidemos la frase “…ya te lo advertí….”.

 

En definitiva: amemos, acompañemos, comprendamos y permitamos que nuestros hijos construyan su propio proyecto de vida. Y no olvidemos que nosotros también fuimos un día adolescentes!!

No Comments

Post a Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translate »