Terapia familiar | Encadenados: el peso de las expectativas
Soy terapeuta colegiada, especializada en Terapia individual, familiar y de pareja. Utilizo técnicas y conocimientos de diversas perspectivas psicológicas.
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Encadenados: el peso de las expectativas

Encadenados: el peso de las expectativas

Desde que nacemos o, incluso antes, los padres generan expectativas sobre sus hijos. Se crean esperanzas de cómo serán de mayores, ilusiones del camino que emprenderán y, a veces, se espera que cumplan los sueños que ellos mismos no han cumplido. Que tire la primera piedra quien no ha soñado despierto los logros de sus retoños!!

 

Cuando dejamos de ser niños y entramos en la adolescencia, empezamos a querer buscar nuestro camino. A veces los planes que han creado para nosotros nos van bien. Otras veces empezamos a querer decidir y buscamos alejarnos del camino en el que nuestros padres habían puesto sus ilusiones. Ahí pueden empezar los conflictos o quizá las frustraciones cuando uno es incapaz de seguir sus propios sueños porque lo que busca es no defraudar a sus padres.

 

Conozco unas cuantas historias de hijos con iguales profesiones o estudios que sus mayores que te confiesan que ellos querrían haber sido otra cosa pero tenían que hacer caso a la familia. Muchas veces hay miedo a no seguir con el legado familiar o con lo que se espera de uno para no desilusionar a los padres, para no ser desaprobado por la familia. El riesgo de quedarse aprisionado en las expectativas de los otros, dejando a un lado lo que uno quiere, puede dificultar en periodos posteriores del ciclo vital. El coste psicológico de arrinconar los propios deseos, dejar a un lado nuestros sueños, puede ser alto. No ser el oveja negra que no sigue los caminos que la familia nos ha allanado puede ser interpretado como acto de rebeldía a la familia (y no hablo de adolescentes, sino también de adultos, de hombres y mujeres hechos y derechos!). Pero, reivindicar lo que a uno le toca por derecho, no es una rebeldía. Sí, digo toca por derecho, porque elegir nuestro camino en la vida es algo que uno mismo debe decidir. No siempre somos conscientes de esas lealtades que nos tienen atrapados, sino que creemos que las cosas son así por naturaleza. Que curioso que en mi familia todos sean divorciados, que cosas tiene la vida todos los hijos mayores han seguido con el negocio familiar, fíjate tu…siempre he querido ser abogado, como mi padre…

 

Tener expectativas positivas de nuestros hijos es algo bueno porque es querer que sean felices, que se esfuercen, que trabajen con empeño, que su camino en la vida sea lo más plano posible. Pero, cuidado que no se conviertan en una prisión de la que nuestro hijo no puede salir y que la visión de quien es esté sesgada por esas ideas preconcebidas. Hay que aprender a aceptar a los hijos tal y como son. Esto les va a transmitir el mensaje de amor incondicional; podrán así construir un autoconcepto más positivo de sí mismos. Tal vez hayamos pensado que iban a ser médicos, cuando han decidido ser profesores de literatura o carpinteros. O que voten a un partido político opuesto al nuestro. Quizá odien la ópera y la música clásica y les encante el heavy metal. Esto no debe hacer que nos sintamos decepcionados, sino más bien podemos pensar que han alcanzado su autonomía, que son capaces de decidir por sí mismos, lo que es uno de los objetivos que como padres deberíamos de tener.

Las expectativas de los padres marcan la ruta de inicio. Creo que esperar lo mejor de nuestros hijos es un hecho casi automático, pero hay que ser realistas y aceptarlos tal y como son. Acomodarse y revisar las ideas que teníamos sobre que tipo de adultos iban a ser, aceptar sus decisiones por más que no sean las que nosotros hubiésemos tomado, animarlos a seguir su camino; en definitiva, intentar hacer lo posible para que se sientan cómodos en su propia piel, que no vivan con el sentimiento de culpa por no haber logrado lo que se esperaba de ellos, demostrar amor incondicional ante la persona que ellos han decidido ser.

Ser uno mismo, no es ser desagradecido, es simplemente: elegir lo que se quiere en la vida!

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