Terapia familiar | Limpiando cristales
Soy terapeuta colegiada, especializada en Terapia individual, familiar y de pareja. Utilizo técnicas y conocimientos de diversas perspectivas psicológicas.
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Limpiando cristales

Limpiando cristales

 

Dicen que la vida es según el color del cristal con el que se mira….

Adoro esas frases populares que encierran tanta sabiduría!!!

La manera en la que percibimos el mundo que nos rodea varía de una persona a otra. Y es que la realidad no es única, universal y exclusiva. Por ejemplo, los sonidos no los percibimos por igual. ¿Sabíais que hay sonidos que son imperceptibles para los adultos, pero no para los niños? La tonalidad de los colores varía según las personas. Cuantos diálogos interminables he tenido sobre si esa camiseta es azul o es verde!  O los debates efusivos sobre poner o no poner el aire acondicionado son también muestras sobre como las cosas no son iguales para todos ya que sensación de frío o calor depende la sensibilidad de los receptores cutáneos. Así que, el mundo exterior, el mundo que nos rodea es percibido y sentido de forma diferente por cada persona.

 

Desde ciertas perspectivas se considera que la realidad no es algo que se nos presente, se nos revele tal cual, sino que la construimos. Es la persona la que le da forma y estructura, la que la dota de sentido y le da un significado. Y eso lo hace en función de sus características personales, que comprenden desde los sentidos hasta la interpretación de lo que ocurre.

 

Si consideramos esta postura, la realidad que percibimos, que vivimos, que sentimos la hemos construido nosotros, en cierta manera.

En palabras llanas, somos nosotros los que elegimos el color del cristal con el que miramos al mundo. Digo elegimos, aunque no de manera consciente, porque “vemos” en función de nuestra historia personal, de nuestra familia, nuestras creencias y valores, nuestras experiencias, nuestros anhelos, nuestra idiosincrasia. Pero, si este cristal nos ofrece una visión no satisfactoria de nuestra vida, ¿no será posible cambiarlo por otro que nos proporcione otra ?

Pongamos un ejemplo. Quizá hayamos soñado que íbamos a tener una gran familia. Pareja, hijos, la casa, el perro…Pero no ha sido así. Tal vez la frustración, el vacío o la insatisfacción se nos presenten por no haber cumplido ese sueño. Sin embargo, otros aspectos de nuestra vida puedan ser satisfactorios: quizá tengamos una vida social intensa y satisfactoria o un buen trabajo (en la actualidad simplemente debería bastar con tener un trabajo para estar satisfecho!!) o tengamos la posibilidad de ver el mar cada día o de caminar por en medio de la naturaleza y respirar aire puro… Sin embargo, no los vemos porque dentro de nuestro sistema de valores es primordial tener una familia. Pero, si este sistema de valores y creencias hace que no nos sintamos felices, ¿por qué no cambiarlo? Si más no, porque no tomar consciencia de que hay cosas que no están inscritas en la naturaleza, sino que nos vienen impuestas socialmente y tenemos el poder de transformarlas. Evidentemente si mido 1,50 y quiero medir 2 metros va a ser muy difícil cambiar esto, pero si estoy insatisfecho por este motivo y no me deja ver las otras cosas maravillosas que tiene mi vida, qué tal si limpiamos el cristal o le cambiamos la tonalidad? Tal y como mencioné en otro post (Creencias irracionales) nuestras creencias y valores son en ocasiones fuentes de limitaciones, obstáculos que nos impiden tener una visión más positiva de nuestra realidad diaria. Son nuestras, a veces creadas por nosotros, la mayoría de las veces transmitidas, pero no están regidas por las leyes de la naturaleza, sino por la de los hombres y mujeres y, por tanto, pueden cambiarse.

Resumiendo, antes de pensar que nuestra vida no nos satisface porque no tenemos determinadas cosas, que tal empezar a hacer una lista de lo que sí tenemos. Y, no hablo de cosas materiales, que satisfacen sí… sino que hablo también de cosas que el día a día nos proporciona pero no somos capaces de captar. Me remito a otra frase popular: no se es profeta en su propia tierra…lo mismo puede ocurrir con lo que tenemos ante nosotros. Fijémonos, por ejemplo, en que los que tenemos el sol casi cada día del año no valoramos igual un día de sol como aquellos que lo ven contados días. Pregúntenle a un finlandés si un día de sol no es una fuente de alegría inmensa!

Y a eso es a lo que me refiero, a la relatividad de las cosas, de la vida, de la realidad que experimentamos. Por lo que, si nuestra vida no se nos presenta de manera satisfactoria, un buen ejercicio podría ser abrir los ojos y cambiar de posición para apreciar nuestra realidad de una forma más amable y sujeta a valores y creencias que nos hagan sentir un poco más felices.

 

 

 

 

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